MIENTRAS NADA
LLEGA
por Elvira Rodríguez Puerto
EL CUBO DEL AGUA, por Elvira Rodriguez Puerto
Dienstag, 3. März 2009
Mi Blog, el Blog de todos ustedes. Hace mucho tiempo quiero escribir en un sitio para todos. El entusiasmo me ha llegado muy tarde, pero es importante de todas maneras "llegar". En una ocasión en Cuba, una escritora argentina me dijo que tenía que aproximarme más a los grandes. No le hice caso a su referente de
"los grandes" sino al mío propio como siempre. De esta manera me siento satisfecha de llegar a ustedes.
Mientras, (así me despido en mis emails)
Un beso,
Elvira
Era 31 de diciembre, las 12 de la noche y de costumbre nos asomamos al balcón a la lanzadera del agua. Debemos limpiar nuestras casas de todo lo malo del año anterior ¡Cuántos años limpiándonos de lo malo! Algunas veces guardé el cubito de agua que teníamos que ir a buscar al Prado cada dos o tres días a la semana cuando la pipa se perdía. (el pipero revendía el agua a otros ). A Jeringuilla le tocaba rellenar un par de tanques porque su familia era más grande. Luego trasladarlos en una carretilla. (a la familia y a los tanques). Luego subirlo al quinto piso. (a los tanques de agua). Había una pila pública en la esquina de Prado y Refugio, un recuerdo de los españoles. (hay). Parecía aquella esquina un caudaloso manantial. Salía un chorro muy fuerte y el agua se veía tan limpia! Pero aquél treinta y uno de diciembre del 2000 el agua salió igual desde los balcones. (siempre). La gente tiraba y tiraba cada vez con la misma fuerza de aquél chorro. En casa estábamos: Josito, mi amigo español que trabajaba para la agencia Efe y su novia; Mayiano, mi hermanito cubano y representante de todos los grupos musicales y su novia; yo, una artista conmovida por el barrio, sin novio, con Dayi en el apogeo de sus 15 años; y Papito, un babalao cubano percusionista y su futura esposa noruega. Todos soñábamos con irnos a vivir a países diferentes. Josito a Colombia, para ayudar a los desplazados. Mayiano a casa del carajo. Estaba harto de los artistas que promovía. Papito a Noruega, en donde no viviera nadie, a criar vacas. Dayi, mi bebe, a un lugar donde hubiese mucha comida...y yo siempre soñando con Munich, el sitio limpio y organizado, sin cucarachas!
Nos sumamos a la lanzadera aquella noche. Desde el otro edificio arriba nos empapaban, y nosotros como todos los vecinos, esperábamos a que pasara alguien para mojar. (el que quiere que lo mojen, normalmente se lanza a la calle). De pronto, justo debajo del balcón nuestro, un muchacho de unos 23 años se detuvo. Lo vimos alegre y bien vestido, dispuesto a recibir un chorrazo! Era el hijo del Presidente del Comité. Miró hacia nosotros y nos gritó, –hey, que no me toque ni una gota de agua o ustedes van a saber qué cosa es la revolución–.

Ayer me llamó y me dijo: Elvi, pon la tele, ahora sí que se va a armar: Lage y Felipe Pérez Roque, botáos. Más militares suben al poder.

Nos empezamos a llamar todos los amigos cubanos que están aquí y allá, para comentar „el momento más desagradable que se avecina para todo el pueblo cubano“: las sorpresas del régimen. Cubos nuevos de agua!
Mientras,
un beso
Elvira
